Ajustamos
nuestro tiempo al tiempo, restamos segundos a lo valioso y sumamos
horas a nada más que la Nada.
Somos manecillas de un reloj que giran y giran, esperando ansiosos a que pase un día más para hacer aquello que hoy no pudimos.
Esperamos y nos desesperamos, vagamos y nos agotamos, paramos, descansamos, pero no pensamos.
No pensamos en que el tiempo no nos espera ni se para, pero si se agota y se consume.
Porque nada es demasiado pronto en un mundo donde el “más tarde” es demasiado tarde…
Somos manecillas de un reloj que giran y giran, esperando ansiosos a que pase un día más para hacer aquello que hoy no pudimos.
Esperamos y nos desesperamos, vagamos y nos agotamos, paramos, descansamos, pero no pensamos.
No pensamos en que el tiempo no nos espera ni se para, pero si se agota y se consume.
Porque nada es demasiado pronto en un mundo donde el “más tarde” es demasiado tarde…
No hay comentarios:
Publicar un comentario