jueves, 26 de noviembre de 2015

Relaciones tóxicas

Controlar, manejar, dominar, ordenar... tantas cosas que se te dan bien.
Vienes y haces conmigo lo que quieres,
te vas, y tonta de mí, te sigo extrañando.
A veces siento que no sé qué hacer si tú no me lo dices,
que no sé qué decir si las palabras no salen de tu boca.
Actúo movida por la energía magnética de tu cuerpo,
por el innegable deseo de aprobación.
Soy prisionera en mi propio cuerpo,
porque si no son tus manos las que mueven mis hilos, yo solo me quedo esperando.
No tengo necesidad de ti, tengo dependencia,
cruel y absurda dependencia.


Pero las cosas terminan,
y tú estás a punto de terminar aquí.
No quiero tu control,
dejo de aceptar ser una marioneta entre tus dedos.
Ahora deseo salir,
escapar de ti, más allá de lo posible.
Arranco mis cuerdas,
y corro.
Porque estoy recordando lo que es ser yo sin ti,
porque estoy empezando a entender que no te necesito.
Porque me cansé, de ti, de nosotros, de mí.
Sobre todo de mí, de lo que soy cuando estás tú,
de lo que te permito hacer, y de lo que consiento.
Y así, un día, hoy, al despertar,
comienzo a sentirme libre.
Y así, sin darle más vueltas, sin agachar la cabeza,
salgo de esta ridícula relación tóxica...
Salgo de ti. 


lunes, 23 de noviembre de 2015

Vete al infierno

Sacar tus maletas a la calle, 
tirar tus recuerdos a la basura,
vaciarlo todo, no dejar nada.
Rabia, furia, ira, lástima, decepción, pena, vergüenza...
esos sentimientos que has dejado al irte, 
ese no saber, ese no entender que consume.
Fuera, vete, lárgate.
No me queda nada más que decirte, 
no tengo ninguna palabra más para ti, 
salvo una frase, que resume todo, que abarca todo, que define...
Porque ya solo me queda pedirte algo...
Vete al infierno. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

Falsa libertad

Pongámonos fríos, olvidemos los sentimientos, la empatía, a las personas, incluso la vida.
Seamos egoístas, tanto que ni aquel al que más amamos tenga un sitio en el desván que es nuestro cerebro, y menos aún en nuestro corazón.
Huyamos del mundo, fuera reglas, fuera convicciones, fuera deberes y obligaciones, fuera miedos.
No sintamos nada, porque los sentimientos nos atan, nos hacen prisioneros, nos quitan nuestra libertad.
Seamos solo nosotros, sin un "tú", sin un "alguien especial", sin familia, sin amigos, sin nada más.
Vivamos ajenos a los problemas, al mundo entero, porque ellos no son nosotros, porque nosotros no dependemos de ellos.
Y así, libres, solos, apartados, fríos, egoístas, así no nos tocarán, así seremos dueños de nuestras vidas, sin esclavizarnos. 
Pero así también dejaremos de ser, porque en el fondo, aunque queramos huir, necesitamos ataduras, calor, sentimientos, reglas, obligaciones... Pero sobre todo necesitamos personas.
Porque uno deja de ser uno mismo si no lo es con otros.
Porque más allá de todo somos dependientes, y tarde o temprano caemos en esa dependencia absurda y maravillosa.
Porque sí, huir está bien, pero siempre y cuando tengas la certeza de que alguien te está buscando, de que alguien quiere traerte de vuelta.
Porque la mejor parte de huir, es siempre volver.


sábado, 14 de noviembre de 2015

En un maravilloso lugar de tu memoria

Es difícil querer a alguien con los ojos cerrados, las manos atadas y la boca pegada,
pero si se trata de ti, más difícil aún es no querer.
Porque cada centímetro de mi piel te llama, 
porque cada pizca de sentimiento te reclama.
Porque eres más, mucho más incluso de lo que tú crees.
Eres vida, eres amor, eres dulzura y caparazón.
Eres pasión, eres perversión, eres locura y corazón.
Eres belleza, eres nobleza, eres inteligencia y paciencia.
Eres dureza, eres carácter, eres tranquilidad y voltaje.
Eres tanto que ni tú mismo sabes lo que eres,
que ni tú mismo lo crees, pero yo lo sé.
Yo te veo en tu plenitud y también en tu oscuridad.
Yo conozco tus partes y tus trozos.
Yo sé que tienes eso, eso tan fuerte y atrayente que me hace desearte.
Eso que necesito más allá que nada. 
Eso que me hace anhelarte, buscarte y sobretodo amarte. 
Porque tú eres todo, mi todo.
Y porque más allá de todo, siempre,
quiero estar en un maravilloso lugar de tu memoria.



martes, 3 de noviembre de 2015

Como cada día...

Como cada día miro por la ventana sin mirar nada,
alejo mis pensamientos, los mando a buscarte.
Como cada día paso horas imaginando,
viendo a la gente pasar junto a la ventana,
soñando que somos tú y yo.
Como cada día en noviembre, el sol se aleja con el paso de las horas,
el día pierde color y todo es un manto gris.
Como cada día pierdo el tiempo recordándote,
deseándote brutalmente, tanto que duele respirar.
Como cada día espero verte,
sabiendo de antemano que tu silueta no aparecerá frente a mí.
Como cada día todo se acaba,
exactamente igual que muere el sol muero yo.
Pero como cada día renazco,
vuelvo a esa rutina sin sentido que es mi vida.
Porque cada día es una anticipación.
Porque aunque cada día sea insignificante,
su paso me acerca más a ti.
Odio los días, los odio tanto que quiero que lleguen y se vayan sin percatarse de mi existencia.
Pero amo tanto los días, porque se van,
y con ellos tú vienes.
Y así como cada día hago algo parecido a vivir,
esperando en una habitación donde no hay tiempo,
muriendo y renaciendo por ti.
Porque sé que pronto se irán mis "como cada día...".