jueves, 10 de diciembre de 2015

Gritar

Gritar, gritar tan fuerte que te que duela la garganta a rabiar,
gritar tan fuerte que te quedes sin voz.
Gritar, para que por fin te escuchen,
gritar, para dejar de sentirte invisible.
Gritar, para dejarle sordo,
gritar, para que empiece a entender las cosas.
Gritar, gritar, gritar, gritar, gritar...
Y cuando no te queden más gritos, llorar.
Y cuando no te queden más lágrimas... ¿qué hay después de eso?

Soledad. 


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